Dudas constantes sobre la continuidad de James asaltan Internet esta semana en la que, como sucede cada vez que James se enfunda la camiseta de Colombia, el rendimiento del jugador crece y el madridismo debate sobre la necesidad de mantener a un futbolista genial pero tendente a los bandazos.
ZZ ha sido criticado por sus llamadas «fobias», que incluyen a gente tan dispar como James, Llorente, Ceballos o Bale. Todos futbolistas de la primera plantilla, algunos con calidad top 10/15 y que generan discursos enfrentados entre la afición. La idea de dar el mando al francés viene acompañada de la total confianza que en él tiene Florentino. Y supongo que gran parte de la directiva y cúpula ejecutiva piensa lo mismo que el jefe. Hay soluciones que no gustan a todos, y más si ese «todos» abarca a millones de personas en todo el mundo. Pero las decisiones no son buenas o malas porque sí, las decisiones están para ser tomadas. El riesgo se evalúa y se decide afrontar un camino. No siempre sale bien y no tiene que ser un fracaso porque sí. La idea de ZZ está en su cabeza, el tipo de juego que quiere hacer, la plantilla que quiere a sus órdenes, el estilo y sacrificio que va a exigir. Todo ello no parece casar con unos futbolistas que conoce y que él no considera útiles para su proyecto. No pasa nada. Se puede equivocar. Esperemos que no.
James llegó al Madrid y realizó una temporada en la que se quedó a las puertas del Top 3 mundial. Ese año, Messi, CR7 y Neymar eran los únicos que estaban por encima, pero él estaba cada vez más cerca. No llegó. No se mantuvo y no peleó un sitio que por capacidades futbolísticas podía alcanzar. No pasa nada, el problema es que la cuesta abajo fue mayor de lo previsto y el colombiano pasó de ser el segundo mejor jugador de la plantilla para convertirse en un jugador número 14 o 15 sin apenas sensación de revertir esa situación.
Ante eso ZZ aconseja su salida, se va a un grande, a un equipo de talla mundial, el Bayern le abre sus puertas y muchos pensamos que allí, en la sofisticada Munich, bajo el paraguas de una liga controlada y en un club máximo el colombiano resucitaría y nos haría sentir el dolor que te crea un antiguo amor que renace y disfruta de la felicidad otra vez sin ti.
No pasó. James es un jugador de los que convierte a un equipo en suyo, es tal su potencial que su influencia debe ser la máxima. Pero en Alemania tampoco hemos visto eso. Ahora vuelve a Madrid, el entorno ya no es el mismo, el equipo ha naufragado como sólo lo hace el Real Madrid cada cierto tiempo y las necesidades reclaman cambios nuevos a través de druidas viejos –ZZ–. Y en esa situación James no es ni necesario ni reclamado.
Se baraja su salida al Nápoles, donde se reencontrará con don Carlo y puede que el ambiente del sur de Italia dote de calor a su cuerpo y arme su pierna izquierda para poder asistir al renacer del genio sudamericano. Él necesita salir y el Madrid necesita que se vaya. Seguramente lo echemos de menos, pero aún no sabemos si añoraremos el recuerdo de esa temporada mágica o lloraremos sus destellos semanales en el Calcio. Veremos.